Ilustración sobre el impacto social de la financiación de hipotecas: 4,7 millones de personas viven en casas financiadas por BBVA y 108.829 familias con dificultades para hacer frente a sus préstamos han sido ayudadas por BBVA.

¿Saben las empresas cuál es su impacto en la sociedad?

22/03/12

La respuesta a esta pregunta es desconcertante. En la era de la comunicación, en la que la información fluye a velocidades desorbitadas por los diferentes canales aún existen algunas cuestiones que permanecen en zonas oscuras dentro de las empresas. No se han logrado detectar ni sistematizar y, por lo tanto, no aparecen en ningún informe.

Sin embargo no se trata de datos insignificantes. ¿Cuántos puestos de trabajo crea o destruye una empresa? ¿Cuántos impuestos desembolsa y recauda? ¿Cuánto dinero ha pagado a sus proveedores?  Las grandes compañías tienen un impacto muy importante en las sociedades en las que operan y deberían explicar cómo lo hacen.

Pero no se trata sólo de ofrecer una serie de datos que para la mayor parte de la sociedad carecen de sentido. Detrás de los números hay miles de personas a las que les interesa saber cuál es la contribución que hace a la sociedad la empresa para la que trabajan, en la que depositan sus ahorros o de la que compran sus productos y servicios.  Por eso las empresas deberían trabajar en la  generación de unas métricas que les permitan cuantificar los impactos de su negocio en la sociedad para después poder comunicarlos.

Algunas de ellas, por lo general las líderes de su sector, ya han comenzado a dar pasos decididos para recopilar la información que de verdad interesa a la sociedad y ofrecerla de manera concisa, coherente y, sobre todo, comprensible. Han establecido sistemas de escucha y han comenzado a generar una serie de parámetros para cuantificar e inventariar el impacto social, económico, medioambiental o reputacional , así como cualquier otro que, derivado de sus actividades, tenga interés para los grupos de interés (los llamados “stakeholders”).

A pesar de que no siempre es fácil  traducir a números todas las acciones empresariales que tienen impacto en la sociedad, el balance social se debería convertir en una herramienta de gestión cuyo objetivo final sea la posibilidad de traducir todo el negocio en métricas entendibles por cualquiera. Se trata en suma de que el ciudadano medio pueda valorar el impacto que una empresa genera en la sociedad y, en su caso, premiar o castigar sus comportamientos.

Transparencia e impacto en la sociedad

El beneficio de sistematizar los datos y llevarlos a un balance social es doble. Por un lado, se trata de una información relevante para las empresas, que les permite analizar sus acciones y corregir situaciones en el caso en que fuera necesario. Pero, además, supone un acto de transparencia hacia los mercados que los inversores valoran cada vez más.

Empresas multinacionales como Coca-Cola disponen de parámetros de análisis e información que ofrecen a sus stakeholders y que tienen muy en cuenta los indicadores medioambientales (los litros de agua empleados en la elaboración de sus productos, por ejemplo).

Otras, como el banco británico Standard & Chartered, acaban de realizar un auténtico ejercicio de transparencia al publicar un amplio informe sobre el impacto que la entidad ejerce sobre Ghana, uno de los muchos países en los que opera. Después de más de un siglo de presencia en el país africano, el banco quería saber cuál ha sido su contribución al crecimiento económico y al desarrollo de una de las democracias más potentes del continente,a través de la financiación de un gran número de pymes que generan empleo y expanden su negocio.

La inmobiliaria británica British Land es otro buen ejemplo de cómo elaborar y publicar un informe sobre el impacto del negocio en la sociedad. Verificado por PricewaterhouseCoopers, el balance social del grupo realiza un pormenorizado análisis sobre su contribución a la economía inglesa en términos de empleo generado o impuestos pagados.

El balance del impacto en la sociedad de BBVA

BBVA, bajo la supervisión y vigilancia de Deloitte, ha decidido adentrarse en el camino de la elaboración de un inventario que recoja el impacto producido sobre las sociedades en las que tiene presencia.

La iniciativa ha permitido a la entidad avanzar en algunos indicadores innovadores que tradicionalmente no habían sido reportados o, en algunos casos, ni siquiera medidos.

Entre los parámetros analizados se encuentran algunos tan relevantes como el número de personas que viven en viviendas financiadas por la entidad, las refinanciaciones o los emprendedores que en América Latina han recibido créditos de la Fundación Microfinanzas BBVA. También se aporta información sobre el número de personas que se han beneficiado de sus programas de formación financiera o el de los puestos de trabajo creados por el banco en el último año.

El balance social de BBVA refleja asimismo otros aspectos sustanciales como el dividendo recibido por los pequeños accionistas, el importe pagado a proveedores o los impuestos desembolsados y recaudados en el ámbito de su función de entidad colaboradora de las entidades tributarias.

Carácter voluntario

Los anteriores son sólo algunos ejemplos de los indicadores que maneja BBVA. Pero cada empresa establece los suyos propios en función de sus intereses y del sector en el que opera. En  todo caso, el sistema deberá permitir el análisis de cuestiones clave como el empleo, la salud laboral o el medio ambiente.

En España, la elaboración de un balance social tiene un  carácter voluntario  Sin embargo, en otros países como Francia o Bélgica las empresas que cuenten con un determinado número de empleados  están obligadas a presentar un balance social que contenga datos estadísticos correspondientes a los tres años anteriores. En el caso belga la norma exige presentar un balance social incluso a empresas que por su tamaño no tienen la obligación de presentar informes anuales convencionales.

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