La Fundación Microfinanzas BBVA transforma la vida de un millón de personas

Acercar las finanzas a las personas más desfavorecidas para que puedan emprender actividades productivas que les permitan mejorar de manera sostenible su nivel de vida y el de sus familias, generando riqueza. Esa es la labor que desarrolla desde su creación en 2007 la Fundación Microfinanzas BBVA.

A lo largo de estos años, sus 4.347 empleados que trabajan en 275 oficinas, han contribuido a que más de un millón de personas que se encontraban en situación de pobreza hayan podido salir de ella y acceder a los servicios financieros para encontrar nuevas oportunidades de desarrollo vinculadas al emprendimiento de actividades productivas. El volumen total de microcréditos concedidos asciende ya a algo más de 432 millones.

El acceso a las microfinanzas de la Fundación, que opera fundamentalmente en Latinoamérica, ha permitido a muchas personas disponer de una palanca con la que poder dar un giro a su situación, mejorar su nivel de vida, el de sus familias y en algunos casos, incluso el de sus comunidades, porque la generación de riqueza es la mejor forma de combatir la pobreza.

Las microfinanzas son servicios financieros adaptados a las necesidades y circunstancias de las personas más desfavorecidas, que no suelen tener acceso a la banca tradicional para lograr financiación. Por eso se han convertido en una eficaz herramienta contra la exclusión financiera y en muchos casos en la condición necesaria para superar la pobreza.

El préstamo medio concedido se sitúa en torno a los 900 dólares y, a diferencia de otros sistemas de microcréditos, la Fundación no entrega el dinero y se desentiende del proyecto esperando su retorno más los intereses. Por el contrario, el modelo consiste en orientar y asesorar a los clientes, formales y acompañarles en el proceso hasta convertirse en emprendedores de éxito. Sólo se entregan préstamos a aquellos proyectos que se considera que pueden ser viables.

La Fundación Microfinanzas del BBVA nació como una entidad jurídicamente autónoma del Grupo BBVA, con su propio gobierno y gestión. Sin embargo, su gestación se realizó como una actividad encuadrada dentro de la estrategia de Responsabilidad Corporativa del banco, “con un firme compromiso de generación del máximo valor para el desarrollo de las sociedades desfavorecidas”, explica Antoni Ballabriga, director de Responsabilidad Corporativa de BBVA. “Uno de los focos fundamentales de nuestra política de Responsabilidad Corporativa es la inclusión financiera. Y la Fundación Microfinanzas BBVA es el buque insignia de esa vocación”, añade.

El presidente de la Fundación, Manuel Méndez de Río Piovich, destaca “que por  primera vez un grupo financiero dedica su experiencia, sus conocimientos y sus recursos a hacer banca para la gente más pobre y de manera absolutamente filantrópica, sin buscar un beneficio. Esta es una experiencia única”.

El enfoque con el que se conceden los microcréditos es el de la sostenibilidad. Se trata de una circunstancia que supone además que la tasa de morosidad sea tan sólo de alrededor de un 4%.

“Es un modelo muy especial. Ningún otro gran banco en el mundo ha hecho una apuesta de este calado por las microfinanzas”, afirma Antoni Ballabriga.

Ni subsidio, ni caridad

El ensayado por la Fundación Microfinanzas BBVA es un modelo diferenciado de otro tipo de microcréditos, porque sus gestores han llegado al convencimiento de que “la actividad que desarrolle la persona tiene que producir excedentes”.

Cuando una persona acomete una actividad productiva que le produce rendimientos con los que cubre todos los costes y además le genera beneficios, la acumulación de excedentes es lo que le saca de la pobreza. “Esto es absolutamente contrario a cualquier tipo de asistencialismo, subsidio, subvención o caridad, que lo único que provoca es distorsión económica, competencia desleal y costes inferiores a los reales”, explica Méndez de Río Piovich.

En la Fundación insisten en que no todas las finanzas producen desarrollo. Y que para luchar eficazmente contra la pobreza las finanzas tienen que ser productivas. Su presidente resalta que uno de los mitos en el mundo de las finanzas está relacionado con las tasas, ya que en muchas ocasiones se piensa que al emprendedor hay que subsidiarle.  “Sin embargo, nuestra experiencia es que eso está equivocado, ya que el emprendedor tiene márgenes unitarios muy altos. Su problema no es la tasa de interés, sino que no tiene acceso al financiamiento, nadie le da dinero para hacer su negocio”

Para millones de personas el acceso a los servicios financieros resulta difícil. No tienen las garantías que exige la banca tradicional para acceder a un crédito y se ven expuestos a prácticas de usura que acaban por agudizar su pobreza.

Dotada con 200 millones de euros, la Fundación Microfinanzas BBVA reinvierte los rendimientos derivados de estos fondos en las entidades en las que participa, sin ningún retorno para el BBVA que, aunque nunca directamente, a la larga también obtiene un beneficio de lo sembrado

“Nos beneficiamos de la bancarización de la sociedad, que es lo que conduce al desarrollo, porque el binomio desarrollo y acceso al crédito está muy demostrado”, explica el director de Responsabilidad Corporativa.

Antoni Ballabriga afirma además que “lo normal es que la gente a la que le has ayudado a través de los microcréditos se acuerden de la entidad que les ayudó a salir de la pobreza y pasado el tiempo se conviertan en clientes si así lo desean”.

BBVA mantiene diversas líneas de acción para bancarizar a las capas medias de la sociedad de los países emergentes en Latinoamérica. Muchos de sus ciudadanos empiezan a tener relación con las entidades financieras, “pero es importante ayudarles a tener un acceso responsable a los servicios financieros”, señala Ballabriga.

Por eso, en algunos países, como en México, BBVA ha desarrollado un modelo de corresponsales para acercar lo más posible los servicios bancarios básicos a la población. Para ello mantiene una alianza con entidades como Oxxo o Walmart que cuentan con más de 12.000 puntos de venta, lugares donde hacen sus compras cotidianas, en los que los clientes pueden realizar sus gestiones financieras.

Protagonistas directos

La Fundación Microfinanzas BBVA tiene entre sus objetivos cerrar el presente año aumentando su radio de acción para beneficiar a hasta dos millones de personas. “No se trata de dar dinero a alguien que sabes que bajo ningún concepto lo va a poder devolver y al problema previo de pobreza se le va a unir el del endeudamiento. Estamos comprometidos con el desarrollo del cliente y nos apoyamos en sólidos principios éticos y de Responsabilidad social”, explican en la Fundación

El resultado de sus acciones tiene ya muchos protagonistas directos. La mayoría de los empresarios que se benefician de los microcréditos son mujeres (en un 60%), con tres o cuatro hijos a su cargo. Y en cuanto al tiempo en que logran salir de la pobreza, es decir, desde el momento en el que reciben el crédito y desarrollan su negocio, es de unos dos o tres años.

Es el caso, por ejemplo de Ysmael Arevalo, reciclador urbano de basura. Un crédito de 1.300 dólares para equipamiento le ha permitido desarrollar su actividad y salir de la situación de pobreza en la que se encontraba previamente.

El de Lumelina Sánchez, en un pueblo de Colombia, es otro ejemplo de superación. A través de la ayuda de la Fundación pudo comprar una máquina de coser. Lo que comenzó en un rincón de su casa hoy ocupa todo el primer piso de la vivienda, donde cuenta ya con ocho máquinas de coser en lo que se ha convertido en una floreciente sastrería

Son sólo dos de los ejemplos de las muchas microempresas que han logrado salir adelante gracias a los préstamos de la Fundación.

Alianzas estratégicas

El modelo de la Fundación Microfinanzas del BBVA ha demostrado su eficacia, por lo que internamente se trabaja para buscar la transformación de todo el sector microfinanciero.

Se trata de alcanzar así al mayor número de personas posibles y de los menores ingresos posibles. “Para ello, trabajamos de manera abierta y cooperativa con el sector, mediante alianzas estratégicas”, señala Manuel Méndez de Río Piovich

El presidente de la Fundación considera que existe una auténtica necesidad de que el sector de las microfinanzas se desarrolle. “En el mundo hay cerca de 4.000 millones de personas pobres que no acceden al sistema financiero tradicional, de las cuales, 250 millones están en América Latina. Tenemos que hacer que los trillones de dólares de la gente con mayores recursos llegue a la parte inferior de la pirámide”, explica.

Manuel Méndez de Río Piovich cree que para lograr ese deseado desarrollo se necesitan mercados transparentes, rentables y que el rendimiento ajustado por riesgo sea adecuado.

Pero además, se requieren códigos éticos y de buen gobierno “y entidades reguladas y supervisadas, para que sea atractivo para el sector privado participar en el sector microfinanciero”.

Esa es la razón por la que la Fundación ha elaborado en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y un grupo de expertos un Código universal de gobierno corporativo de microfinanzas.

También ha redactado una Guía para la adopción de principios de buen gobierno en instituciones de microfinanzas. Ambos documentos se encuentran a disposición de todas las entidades microfinancieras que lo deseen, ya que tienen la vocación de servir de referencia para todo el sector.

En esta misma línea la Fundación organiza talleres de formación en Buen Gobierno para miembros de consejos directivos de entidades microfinancieras, con el objetivo de facilitar su conocimiento, mejora y divulgación.

Además, desde su nacimiento la Fundación ha avanzado en la creación, consolidación y ampliación de una red de entidades microfinancieras en América Latina. En algunos casos se apoya en entidades ya existentes. En otros, asume participaciones de referencia en las de nueva creación.

El objetivo último es fortalecer la estructura y funcionamiento de la Fundación de modo que pueda extender sus servicios a más personas desfavorecidas y en mejores condiciones.

Así, ya trabaja entre otras entidades con Caja Nuestra Gente en Perú, el Banco de las Microfinanzas-Bancamía en Colombia, la Corporación para las Microfinanzas en Puerto Rico o Servicios Microfinancieros S.A. en Chile, Servicios Microfinancieros S.A. en Argentina o Microserfín en Panamá.

Y entre sus numerosas actividades también se encuentra  la relacionada con la enseñanza. Junto con la UNED en España y otras universidades locales la Fundación desarrolla un Programa de formación de especialistas en Microfinanzas.  El programa, que cuenta con el auspicio del BID y del FOMIN, ha facilitado la formación de más de 950 personas desde su puesta en marcha en 2009.

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