En la carta de nuestro presidente en el informe de 2009 decía “la responsabilidad corporativa no trata solo de cómo gastamos el dinero que ganamos sino, sobre todo, de cómo lo ganamos. Todos debemos cuestionarnos cómo hacemos lo que hacemos. La responsabilidad corporativa debe estar presente en toda la cadena de valor, desde el diseñó de un producto, su publicidad y comercialización, hasta la gestión de sus riesgos. Una ambiciosa tarea que debe formar parte de la agenda diaria de cada uno de los que trabajamos en BBVA”.
Pues bien, ante esta petición, el año pasado hemos impulsado un intenso proceso de integración gracias a los talleres realizados en 7 países y que han contado con la participación de más de 200 directivos.
Una de las principales conclusiones de este proceso ha sido la necesidad de impulsar las iniciativas de RC al máximo nivel, tanto local como globalmente. Por este motivo, a partir de este mes será el propio Comité de Dirección del Grupo quien ejerza la función de Comité de Responsabilidad y Reputación Corporativas, elevando estas cuestiones al máximo órgano ejecutivo del banco. Ese mismo modelo se replicará a nivel local en los principales países.
Ante estos pasos, podemos decir que la realización del informe integrado es solo la punta del iceberg. Una consecuencia lógica por integrar los indicadores económicos, sociales y ambientales, construir una visión multidimensional de nuestro negocio y transmitir una voz única y más sencilla a todos nuestros grupos de interés.
Hemos descubierto un nuevo código en clave interna que nos ayuda en este proceso de integración: el concepto de “inteligencia social”.
Nuestros equipos en las áreas de negocio no acaban de entender qué es la sostenibilidad. Tampoco ven nada fácil cómo poder activar en su día a día conceptos abstractos como la responsabilidad social. Necesitamos otro código que les permita interiorizar las cuestiones sociales, ambientales y reputacionales.
Nuestra propuesta ha sido la siguiente: nadie cuestiona que la inteligencia comercial es la herramienta clave para diseñar los mejores productos y servicios. Les pedimos que además de la inteligencia comercial utilicen la inteligencia social que todos tenemos dentro. Un cliente es además una persona con sus inquietudes, valores, sensibilidades. Es preciso utilizar una mirada más amplia. Una mirada empática, muy observadora de los comportamientos de las personas y de visión a largo plazo. Todos la tenemos pero muchas veces la dejamos fuera al entrar en la oficina. Nosotros les pedimos que la activen de forma consciente en su día a día. Esta mirada más amplia les enriquecerá y les ayudará a diseñar mejores propuestas de valor para el cliente, la empresa y para la sociedad.
Hay muchas empresas que ya está utilizando en los equipos de negocio esta mirada. Aprendamos de ellos. Deconstruyamos sus experiencias, veamos cuál es su modelo de creación de valor compartido y veamos cómo nos inspiran.
Cuando con los talleres hemos practicado la inteligencia social nos encontramos resultados sorprendentes: un country manager que comparte un mail al cabo de unos días con su equipo sobre una iniciativa de un competidor vinculada a temas de accesibilidad; un responsable legal de un banco que pide simplificar los contratos para que nuestros clientes los entienden. Integramos RC en el negocio cuando son otras áreas quienes hablan de “lo nuestro”.
Uno puede pensar que hemos hecho un gran avance. La verdad es que nos queda mucho camino por recorrer. Esto es una larga maratón y a penas estamos en el km 10.
Alguien me recordará algo que dije una vez de forma un poco provocativa. Que los departamentos de responsabilidad corporativa deben ser biodegradables. En BBVA hemos dado ya el primer paso. Hemos dejado de hacer informe de RC y lo hemos biodegradado. Como decía un buen amigo…”ya formamos parte del paisaje”.
Antoni Ballabriga, Director de Responsabilidad Corporativa de BBVA
Escucha la entrevista concedida por el director de RC al programa Capital de Intereconomía Radio (28-04-2011)




