En una apartada región de Colombia, BBVA lidera proyecto de mejoramiento educativo
Para llegar a Panqueba, un pequeño municipio ubicado al norte del departamento de Boyacá, en la parte centro oriental de Colombia, hay que recorrer durante más de nueve horas una carretera que desde Bogotá, la capital del país, atraviesa zonas turísticas e industriales de este departamento, considerado de vital importancia en la vida histórica y económica colombiana, pasando por diversos pisos térmicos, hasta terminar en las estribaciones de la Serranía del Cocuy, un imponente complejo de montañas y glaciares en donde se ubica esta población, que junto a cinco más, conforman la provincia de Gutiérrez.
Allí, en esta provincia que también integran los municipios de Chiscas, Cocuy, Güican, Guacamayas y El Espino, BBVA Colombia en el marco una alianza con Unicef y el Ministerio de Educación adelanta un ambicioso proyecto de acompañamiento en el mejoramiento de calidad educativa en las 11 instituciones de la región que con un total de 109 sedes atiende a más 3.000 estudiantes y en cuya ejecución se han unido la Secretaría de Educación de Boyacá (ente regional) y dos entidades operadoras de reconocida experiencia en el tema de la administración y puesta en marcha de proyectos educativas, como son Alianza Educativa y la Fundación Antonio Puerto.
Por el número de entidades, tanto públicas como privadas involucradas en el proyecto, podría ser considerado pionero en su género en el país, pese a que en otras regiones de Colombia y del departamento de Boyacá existen experiencias similares. Pero el gran mérito y a su vez, el paso fundamental de la experiencia de Gutiérrez fue haber puesto de acuerdo a las cinco entidades en tiempos, voluntades y esfuerzos en trabajar en esta zona geográfica, dadas sus condiciones de precariedad académica, de infraestructura y de deterioro de los derechos fundamentales de los niños y jóvenes de la zona, especialmente el derecho a recibir una educación de calidad.
El proyecto, que se alista a iniciar su segundo año, de tres planeados arrancó a partir de las definiciones diagnósticas del estado del arte en cada uno de los municipios, tanto en el tema académico como físico para lo que se utilizaron los resultados de las pruebas Saber e Icfes, de gran incidencia en la vida estudiantil del país y de las observaciones en las visitas a cada una de las sedes.
Con la presencia permanente de los operadores, a partir de la instalación de un equipo de asesores pedagógicos en la zona y la apertura de una sede física, en Panqueba, se dio inicio a cada uno de los programas a partir de talleres con maestros, directivos, estudiantes y padres de familia, con diversos enfoques pero con el objetivo de socializar el proyecto y de crear nexos entre cada uno de los miembros de las comunidades locales y de cada uno de los municipios.
Con la implementación de proyectos productivos, tales como cría de gallinas, ovejas y cerdos, cultivos de pancoger en las huertas escolares y en muchas de las huertas caseras se generó un entorno social y económico que permitió a toda la comunidad estudiantil y familiar pensar como colectivo y afianzar sus vínculos sociales que en su primera experiencia, alcanzó productividades importantes que aunque no lograron su sostenibilidad, si dejaron enseñanzas profundas para futuras experiencias que se definirán para esta segunda etapa.
Dadas las condiciones de la alianza entre BBVA y Unicef, que permite a la segunda recibir aportes de los clientes de la entidad financiera y que ha permitido en más de un año y medio recaudar cerca de 2.000 millones de pesos, se destinaron 190 millones de pesos para comprar materiales de dotación, como tableros, sillas, pupitres, mesas y escritorios para las 109 sedes de la provincia y 200 millones, como un segundo aporte de BBVA a la iniciativa.
Ahora, cuando se alistan los preparativos académicos y logísticos para arrancar la segunda etapa del proyecto, las más de 5.000 personas que conforman la comunidad estudiantil de la provincia, están impacientes por ver de nuevo a los equipos de los operadores llegar con sus materiales para reanudar las labores de esta experiencia que en sus primeros resultados arroja señales positivas en materia de restitución de derechos, de mejora en las relaciones escuela-comunidad, de optimización de los procesos pedagógicos y en especial de mejoramiento de las relaciones familiares entre padres e hijos marcadas por mucho tiempo, por el maltrato.
Falta mucho por hacer y los dos años que restan de ejecución del proyecto, son de trabajo, esfuerzo y mucha dedicación en los que seguramente, tal como lo dicen los expertos del tema “no es mucho lo que se alcance hacer”, pero existe la seguridad que su mismo desarrollo, servirá para adquirir experiencia en este tipo de iniciativas y los beneficiados, habrán tenido la posibilidad de tener cerca a diversas entidades de la vida nacional, interesadas en su región, en su educación y en su futuro.
La participación de BBVA Colombia en este proyecto materializa uno de los objetivos fundamentales dentro de su Plan de Responsabilidad Corporativa como es el de incidir en las políticas públicas de educación a partir de acciones fundamentales de apoyo y sostenibilidad, labor en la que además con un aporte para este 2010 de 4.300 millones de pesos, espera continuar luego de venir invirtiendo más de 10.000 millones de pesos en los tres últimos años en apoyar la educación, la cultura y el deporte de niñas, niños y jóvenes de escasos recursos en todo el país.




